En un MINI John Cooper Works Roadster se llega a la próxima aventura más rápido que un huracán. Porque para eso está hecho el propulsor con genes del mundo de las carreras.
La aguja del velocímetro tiene que sufrir cuando el motor extraordinariamente potente muestra su lado de corredor. Al acelerar de cero a 100 km /h, la aguja vuela por la esfera en tan solo 6,5 seg. Y quien quiera ver cómo la aguja alcanza el tope izquierdo deja el pie en el acelerador, hasta la velocidad máxima de 237 km/h. Lo que siempre llevarás contigo: la combinación de agilidad y estabilidad. Sobre todo los refuerzos antitorsión detrás de los asientos aumentan la rigidez del chasis permitiendo así un estilo de conducir deportivo en cualquier situación. Para que el biplaza se quede literalmente pegado al asfalto a altas velocidades, el alerón trasero se despliega automáticamente a los 80 km/h. La aerodinámica reduce de este modo las inestabilidades en el eje trasero.
Así que ya no hay obstáculos que impidan lanzarse a la próxima aventura. Pero, cuidado. Con este derroche de fuerza, es posible que los 365 días del año no sean suficientes para tanta aventura.
Repleto de buenas ideas. Las barras antivuelco de acero inoxidable pulido, un alerón trasero que se despliega automáticamente y un sistema de carga variable que comunica el habitáculo con el maletero de 240 litros. Es decir, un montón de detalles inteligentes combinados con el puro espíritu aventurero.
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