AVAF es un virus peligroso y muy contagioso. Contagia su entusiasmo, su colorismo, su alegría de vivir. Con su colectivo Assume Vivid Astro Focus o AVAF, Eli Sudbrack de Río de Janeiro y su colega Christophe Hamaide-Pierson convierten el arte en un espectáculo de colores orgiástico.
El nombre AVAF se deriva del grupo indie de EEUU Ultra Vivid Scene y del álbum Assume Power Focus del grupo británico de música industrial Throbbing Gristle. “Nuestra estrategia es vivir con la máxima alegría”, declaran los artistas. “Queremos dar a las personas que disfrutan de nuestros proyectos en museos y lugares públicos una muestra de su propio disfrute. Mostrarles que cualquiera puede ser AVAF. La gente debe contagiar a los demás con su placer. Hay un genio en todos nosotros”. Fieles a esta filosofía, mezclan tapices murales de salvaje ornamentación, pichaçãos – grafitis brasileños con una caligrafía peculiar–, pegatinas, tatuajes, luces de neón, espejos, tubos fluorescentes, cortinas de perlas, plumas, estrellas, globos, fotos de divas operadas o maniquís en espectaculares collages glam para crear espacios oceánico-artístico-rítmicos, a medias entre la jungla y el club nocturno. En sus obras, cualquier accesorio estimulante es bienvenido. Y así describen su meta: “Si los adolescentes que pasaron por aquí se acuerdan en el futuro de aquellos cinco fantásticos minutos de su juventud, entonces hemos hecho un buen trabajo”.